Nada de nada de nada
Como todos los años, en resumen. La lotería es una especie de Robin Hood pero al revés, roba el dinero a los pobres para darselo al rico. Qué asco.
En realidad ganar un premio sería con un fin totalmente egoísta: yo no sería un rico de esos caritativos (lo sé perfectamente), simplemente utilizaría mi dinero para poder dormir y vaguear todo el tiempo. No es un fin muy noble, lo sé, pero es lo que más me gusta en el mundo. ¿Hay alguna organización en plan “Almohadas sin fronteras”?

