Instrucciones para una manifestación
Nunca hay que huir en línea recta. Tomando como ejemplo lo que habían hecho los Saboya en Turín, Napoleón III hizo que destriparan París transformándola en esa red de bulevares que todos admiramos como obra maestra de sabiduría urbanística. Pero las calles rectas permiten controlar mejor a las masas insurrectas. Cuando se puede, fíjese en los Campos Elíseos, también las calles laterales deben ser anchas y rectas. Cuando esto no es posible, como las callejuelas del Barrio Latino, éstas se convierten en el lugar ideal donde el mayo de sesenta y ocho da lo mejor de sí. Si se huye hay que meterse por las callejas. No hay fuerza pública capaz de controlarlas todas, y ni siquiera los policías se atreven a entrar en ellas separándose del grueso de la tropa. Si te encuentras con dos solos, ellos tienen más miedo que tú y de común acuerdo os echaís a correr en direcciones contrarias. Cuando se participa en una concentración de masas, y no se conoce bien la zona, el día anterior hay que explorarla bien y después situarse en la esquina donde empiezan las callejuelas.
El péndulo de Foucault – Umberto Eco

